Frío


Frío,
te extiendes por mi cuerpo
desde el cabello hasta los pies.
El aire gélido
amenaza mi corazón,
último bastión
de la resistencia.
Porque
aunque no puedan
cambiar la realidad,
existen sentimientos
que se niegan a la derrota.
Sin pertrechos
y con poca munición
esperan en el nido de águila
el bombardeo final.
Pero no aceptan la derrota
si viene de la mano
de un simple soldado de avanzada.
O desde un mensaje
de alguna de esas banderas
que desean con tibieza
la victoria entre las ruinas.
Soportarán el martirio
hasta que en combate
un nuevo rival
se decida a eliminarlos.