Sin cadenas
ni puertas carcelarias,
espero mi momento
para ascender al poder.
El opresor
parece saturado
de una vida que no entiende
y le exige demasiado.
Tambalea sobre él
su poco poder
y se siente como Damocles.
Pero el hilo de esa espada
todavía no se corta
y el Autómata ya se resigna.
Pero hay algo
que me detiene
y a él lo sostiene.
Para arrebatarle el control
y destruirlo totalmente,
mi vida debe ser
entregada en sacrificio.
Lo haría gustoso,
pero una duda me carcome.
Ya sin tirano
¿desaparecerá la tiranía?
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