Sus pies dibujan
líneas que se pierden
con los días
y a nadie le importa.

Se desgasta
como la roca acariciada
por el viento o la lluvia.

Se diluye
como mi alma
con tus palabras
de hierro y sal.

El sol se lleva
lo que le queda
y que tal vez nunca
fue suyo.

Esperará su mano
el abrazo del generoso,
o la limosna del avergonzado.

Pero de alguna manera,
todos estamos
en algún momento
con la palma apuntando el cielo.

¿Qué tesoro
queremos que caiga?

Tags: .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Relacionadas

¿Se terminó la IA barata?
Nueva sección, nuevos modelos, nuevos recursos gratis
Nuevos modelos, mejores infografías y parece que todo se va a volver más caro
¿La IA tiene “alma”? ¿La IA es una bomba nuclear? ¿Ya te sumaste a mi curso?
Un mito que se hace realidad, se me terminan los token y un lanzamiento esperado
Sora ha muerto, las IAs con más control y ¿ya te pagan en tokens?
Cucaratrón, la “langosta” 🦞 sigue en la cima y el newsletter se nos llenó de bichos