Límites de comunicación

En las estructuras
de nuestra mente
muchas veces
se nos escapa la realidad.
Hay fisuras en las figuras
que prefijamos para simplificar
el mundo y el universo.
Mi imaginación es incapaz
de escapar a las palabras,
medio y forma de este mensaje.
Esas barreras nos ahorran
vivir en la penumbra
a cambio de una tenue existencia.
La flor,
siempre será la flor
más allá de sus
centenares de variantes. 
El hombre,
será siempre el hombre,
aunque haya miles de millones
distintos e incluso
se pueda hablar del Hombre.
Esos límites
nos permiten comunicarnos
para entendernos
más o menos todos.
Aunque es posible que muchas veces
se escapen las metáforas y las alegoría.
Por muy burdas o por muy complejas.
Y decir rosa de sangre,
complique el entendimiento
de algún vago mensaje.
A su vez,
el límite natural de una palabra
y el valor consuetudinario de la misma
dificultan la situación.
¿Qué se puede entender
o hasta qué extremos abarcan
desear,
querer,
esperar,
observar?
¿Cuál es la amplitud del concepto Dios?
¿Hasta dónde es una guerra
y cuándo se convierte en una masacre?
¿Qué es el infinito?
¿Qué entendemos por infinito?
¿Por qué la palabra amor
ocupa algún aspecto de los términos
que antecedieron?
Y más importante:
¿qué decir
cuando la palabra amor
simplemente no alcanza?
En un punto determinado,
se me ha escapado
la capacidad de entender
qué estoy viviendo.
Y a su vez, poder expresarlo.