Cuando nos conocimos,
caminamos mucho y charlamos bastante.
La confianza iba creciendo
y en un momento,
entre susurros
como se dicen esos secretos conocidos,
me revelaste que la vida
era como un parque de diversiones.
Yo te miré escéptico,
como es mi costumbre
y desconfié por un momento.
Te interrogué al respecto,
porque no lograba
comprender el concepto,
a simple vista simplista.
Cegaste mis ojos con tu mirada
y dijiste que
ya entendería,
con el tiempo.
Lo que paso a continuación
es por todos conocido,
querer o un poco más,
un beso mágico bajo la lluvia.
Un abrazo en el momento indicado
y la eterna sensación de estar acompañado.
Luego te perdí y nada fue igual.
Pero sirvió para que entendiera
el significado de tus palabras,
aunque tuve que corregirlas.
Hace poco se me preguntó
que pensaba de la vida.
Yo sin dudar les dije
que creía que era
un parque de diversiones,
en el que a veces llueve.
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