Me sorprendió mucho
encontrarte en otra persona.
Pero lo que más me dolió fue entender,
sin verte,
que todavía te quería.
No hablo,
claro está,
de un caso particular
o de una sola persona,
ese es el verdadero problema.
Porque cada momento de mi vida
evoca un recuerdo efímero de otras épocas
y son esas sombras las que me ubican
en un lejano limbo de sentimientos.
Es cuando aparece un gesto,
una fragancia,
una rosa,
que la máquina del tiempo
me lleva a un lugar
hace mucho visitado.
Quién lo diría,
uno puede enamorarse
para siempre,
muchas veces.
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