Para Jésica

Fluía como un arroyo
de poco caudal
el vino que se derramaba
de la botella tirada en el suelo.

Hacía dos o tres días
que tenía ese sueño recurrente
y el ruido de mis pensamientos
me aturdía.

Las circunstancias reclamaban
una medida imposible,
la opresión aumentaba
la presión en mi pecho.

La alfombra lentamente
se teñía de carmesí
y el aroma en la habitación
se enrarecía.

Ahora, sin saber cómo
hay un cofre de madera,
sobre la mesa,
bastante trabajado.

Dentro sé que hay un libro
que resume de alguna manera
todo lo que en otro momento
intenté olvidar.

Mi respiración se corta,
ya no importa nada,
es necesario que lo abra,
ya elegí.

Entonces vuelve a pasar.

Me despierto,
mi habitación no tiene
alfombras
ni hay vino.

Siento que tuve un sueño recurrente
y que está haciendo ruido en mi mente,
pero no logro entender por qué.

Tags: .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Relacionadas

¿Se viene la web 4.0?
Tu “Jarvis” a USD 19 al mes, lo que nos dejó el Super Bowl y novedades
¿Qué está pasando con el cangrejo 🦞? Chismes y publicidad cruzada y más
Jugar para contar, el video se vuelve más barato y curso presencial
Volví y me encontré con un futuro muy difícil de imaginar como algo bueno
La lógica de los nuevos mercados, cada vez más llenos de fakes y lunes otra vez
¿Cómo tenemos que seguir?