No conocí nunca a Irene,
pero la amo
porque ella también es
el aroma que me gusta
sentir al despertar.
Oliva representa
nuestra propia persona
y es difícil valorar
el reflejo en un espejo cruel.
Pero también está
esa tercera musa,
utilizada
y a veces abandonada.
La que te recibe en su seno
como una madre
y no pregunta al ser abandonada.
Marina es un igual,
que engloba lo que representamos
y lo defiende.
La rosa es un instante,
un poema,
una foto.
La belleza
en su máxima expresión
por un segundo.
El vino es el madurar,
una película
o una novela.
Es lo que perdura en el tiempo.
Se hace imposible
atribuirte mujer
a una sola
de esas categorías.
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